Grandes del Arte

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Grandes del Arte: Anthony Quinn, icónico actor mexicano-americano

abril 22, 2009
por Anita Gutierrez-Folch
Mejor recordado por sus papeles en “Zorba el Griego,” “Viva Zapata!” y “La Strada,” el prolífico actor Anthony Quinn fue un icono de la masculinidad en Hollywood – en la pantalla, el escenario y la vida real. Quinn también ganó fama como escultor y pintor, y más adelante en su vida se volvió notorio por sus numerosas aventuras románticas.
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Primeros días

Anthony Rudolph Oacaxa Quinn nació el 21 de abril de 1915 en Chihuahua, México. Durante su infancia, Anthony cruzó la frontera hacia El Paso, Texas, con su madre Manuela, donde su padre Francisco eventualmente se les unió; poco después, la familia se mudó a California. Luego de trabajar como granjero migrante, Francisco consiguió un puesto como camarógrafo y asistente en Hollywood, y la familia se asentó en Los Angeles. Desafortunadamente, Francisco murió en un accidente automovilístico cuando Anthony tenia solamente 9 años.

Luego de la muerte de su padre, Anthony dejó sus estudios y comenzó a trabajar, probando con varios trabajos diferentes que incluyeron boxeo, predicación callejera, sacerdocio y arquitectura. Quinn comenzó a tomar lecciones de actuación a fines de los años 20, y tuvo su primera aparición en 1936, como convicto en la película “Parole.” Más tarde ese mismo año consiguió un papel con dialogo como guerrero Cheyenne en la película “Plainsman.”

Dada su herencia mexicana, indígena e irlandesa, Quinn era alto, con una complexión oscura y un físico fuerte, lo que lo hacía ideal para los papeles del renegado y el villano tosco. De acuerdo con el historiador de cine David Thomson, Quinn solía actuar en papeles en los que “dejaba que cada actor blanco de Paramount lo golpeara.”

Logros notables

Quinn realizó sus mejores y más renombrados trabajos fílmicos durante los años 50 y 60, y recibió dos Premios de la Academia, el primero por su interpretación del revolucionario mexicano Emiliano Zapata en “Viva Zapata!” (1952) y el segundo por su representación del pintor Paul Gaugin en “Lust for Life” (1956). Quinn fue también nominado a Mejor Actor por sus apariciones en “Wild is the Wind” (1957) y “Zorba el Griego” (1964), uno de los papeles más memorables de su carrera. La famosa danza de “Zorba el Griego” está disponible en YouTube.

Según el New York Times, Holywood consideraba que la herencia mixta de Quinn y “su aspecto eran ideales para representar a casi cualquier raza.” Así, apareció en una variedad de papeles exóticos e históricos, haciendo de esquimal en “The Savage Innocents” (“Los Salvajes Inocentes”) (1960), de Papa Ruso en
The Shoes of the Fisherman” (“Las  Sandalias del Pescador”) (1968), del Sheik Auda abu Tayi en “Lawrence of Arabia” (2962) y del Jefe Caballo Loco en “They Died With Their Boots On” (“Murieron con las Botas Puestas”) (1941). 

El resto de la historia

Quinn desarrolló también una carrera en teatro, debutando en Broadway en 1947 con un papel en la obra “The Gentleman from Athens” (“Un Caballero de Atenas”). En 1950, obtuvo el papel de Stanley Kowalski en una producción de “A Streetcar Named Desire” (“Un Tranvía Llamado Deseo”) en el New York City Center. Y en 1960, regresó a Broadway como un actor consagrado para actual como Enrique II en una producción de “Beckett” junto a Laurence Olivier.

En forma paralela a su carrera en teatro y cine, Quinn trabajó también como pintor, escultor y orfebre. Su trabajo fue exhibido en los Estados Unidos y el extranjero, y continua vendiéndose en galerías y casas de subastas aún hoy.

Quinn tuvo una tumultuosa vida personal; se casó tres veces, y estuvo involucrado en una variedad de aventuras con estrellas de cine y otras mujeres en la industria. Su primer matrimonio con Catherine De Mille, hija adoptiva del famoso director de Hollywood Cecil B. DeMille, “terminó casi en la noche de bodas, cuando Quinn se dio cuenta de que su novia de 26 años no era virgen,” informó el New York Times en el 2001. Quinn describió el incidente en su autobiografía, “One Man Tango” (1995). Luego de este escándalo, se casó con Iolanda Addolari, con quien estuvo por 31 años, y de quien se divorció en 1997 para casarse con Kathy Benvin, su antigua secretaria, ese mismo año.

Quinn murió de un fallo respiratorio el 2 de junio del 2001. Tenia 86 años, había tenido 13 hijos y protagonizado más de 100 películas. Hasta el final de su vida, personificó la leyenda del macho y el renegado de Hollywood.