Historias de Viajes

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Historias Viajeras: Napa Valley

abril 01, 2009
por Jen O'Neill
Mi antigua Universidad está ubicada a sólo 40 minutos de Napa Valley, pero me tomó dos años llegar a finalmente visitarlo. Me topé con él del mismo modo en que se han hecho los más extraordinarios descubrimientos – tomando un giro equivocado. La sola vista de la lujosa y verde expansión de la región me hechizó, y no pude resistir visitarla. Cada una de mis visitas posteriores han confirmado esta primera impresión: Napa Valley es por sus propios méritos una verdadera sinfonía visual, una overtura al paraíso.
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El vino es divino…

 Los habitantes originales del valle, los Indios Wappo, entendieron el potencial de la tierra al llamarla “Napa”, que significa “la tierra de la abundancia.” La disposición de las ondulantes colinas, la elevación y el dramático clima – días soleados y cálidos, noches frías – entrega la combinación ideal par que las uvas maduren lenta y consistentemente. La topografía del área incluye más de 30 variedades de terrenos diferentes. Cada acre cobija entre 900 y 1300 viñas – que pueden generar la enorme suma de 1200 copas de vino!

Temas proverbiales: Las Uvas de la Ira

La vida en Napa Valley no ha sido siempre tan gloriosa como las perfectamente alineadas filas de viñas. De hecho, el pasado del valle se ve perfectamente simbolizado en los giros y torceduras de un sacacorchos. Tras bambalinas, existen incontables historias de trabajadores emigrantes que debieron soportar duras condiciones y opresivas situaciones. Sin embargo, existen también historias ocasionales de trabajadores que han alcanzado el éxito con sus propios viñedos. The Ceja Vineyards constituyen una de mis historias favoritas sobre el tema de pobreza a riqueza. Otra increíble anécdota es la de Robert Mondavi, un viñatero que se sobrepuso a las etapas turbulentas para convertirse en la figura patriarcal más importante de Napa Valley. 

Tanto por hacer…

Hay un sinnúmero de actividades para realizar en Napa Valley en estado de sobriedad. Luego de un “brunch” orgánico, mis amigos y yo tomamos un viaje en globo de aire caliente para poder observar las verdes viñas desde una perspectiva aérea. Sin embargo, ir en la dirección opuesta – bajo tierra – es igualmente deleitable. Las cuevas de Rutherford Hill Winery exponen 8000 barriles de encina que contienen vinos franceses y americanos en proceso de envejecimiento. Mi actividad favorita es la pisa de uvas en St. Supery Winery – estoy convencida de que es el mejor agente curativo que existe. En muchas ocasiones, mis amigos declararon que ningún viñedo que se precie de tal permitiría que completos extraños pisaran sus uvas, y optaron en vez por otra actividad igualmente poco refinada: rodar en el barro.

Los encantos del camino

Montar en bicicleta es la mejor forma de disfrutar del entorno del pueblo y respirar su delicioso aire. La visa lenta de Napa permite convertir cualquier nadería en algo grandioso, y transformar lo mundano en lo extraordinario. Un perfecto ejemplo de este fenómeno es la Br. Timothy’s Corkscrew Collection (Colección de Sacacorchos del Hermano Timothy) en el Culinary Institute of America at Greystone. Como un epicentro artístico y culinario, Napa Valley ofrece muchas oportunidades para ocupar los cinco sentidos. Al final del día, ninguna visita a Napa Valley estaría completa sin sentarme en uno de los bancos de V. Sattui Winery para empezar mis largos adioses al Valle. Nunca es fácil cortar en seco – afortunadamente, aquí hay un principio y un medio, pero jamás un final.