Historias de Viajes

viajar al parque nacional glacier

Historias Viajeras: Parque Nacional Glacier

abril 15, 2009
por Jen O'Neill
El Parque Nacional Glacier, conocido como la “Suiza de Norteamérica”, ofrece una mirada al intacto pasado natural americano. Nombrado Parque Nacional en 1910, Glacier tiene elevaciones comprendidas entre los 3,150 y los 10,466 pies, y brinda maravillosas vistas desde sus millares de pasajes y rutas de caminata. Osos salvajes viven cerca de los depósitos acuáticos del parque y los alces merodean tranquilamente por los poblados cercanos. Tanto si le interesa la aventura, la historia o es simplemente un relajado observador, encontrará algo que le acomode en este parque.
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Llegando a Glacier

Mi visita al Parque Nacional Glacier tuvo un inicio bastante turbulento. Estaba ya en el avión cuando me enteré de que iba en camino a un aeropuerto que se encontraba a dos horas de mi destino final. “Debió haber volado a Kalispell”, me informó la azafata tranquilamente.

Mientras me agazapaba en mi asiento y observaba a los demás pasajeros abordar el avión, busqué un dejo de esperanza. Sabía que las posibilidades no eran muchas, pero recordé que este vuelo a Great Falls había sido recomendado para varios de los invitados que veníamos desde Nueva York. La suerte estuvo de mi lado, ya que me volví para encontrar, tres filas más atrás, una cara familiar que se dirigía al mismo matrimonio.

El paseo escénico por Montana

Mi nuevo compañero de viaje y yo nos montamos en un convertible y partimos en el viaje de dos horas hasta nuestro destino final, travesía que demoró en realidad seis horas. Teníamos que pasar a recoger a otras dos personas en el camino, y logramos detenernos en 14 localidades diferentes para tomar fotografías a lo largo de la Carretera 89. Según dicen las malas lenguas, no hay limite de velocidad en el estado de Montana; mi compañero de viaje y yo decidimos dar veracidad a ese rumor, y nos ahorramos así un poco de tiempo. Durante el viaje pude darme cuenta de que el desierto de Montana realmente hace justicia a su reputación de ser majestuoso, interminable y un poco solitario.

La Tierra Nativa

Estaba absolutamente oscuro cuando entramos a una pequeña granja a las afueras de Browning, Montana. Un grupo de invitados del matrimonio regresó temprano de la cena de de ensayo y nos llevó al pueblo para mostrarnos la De la Salle Blackfeet School, donde la novia y el novio trabajaban como profesores. Algunos de los estudiantes de quinto grado de la escuela y sus padres, miembros de Blackfeet Nation, estaban esperándonos para darnos un recorrido guiado de su tierra y una narrativa de su cultura. Tuvimos además la oportunidad de deleitarnos con sus hermosas obras de arte y artesanías.

Lección aprendida

Los niños de la escuela nos enseñaron algunas palabras en su lengua nativa. “Omitaa” significa “perro”, “ponokáómitaa” significa “caballo” y “pitsííksiinaa” significa “serpiente”. Los niños que nos enseñaron estas tres palabras deben de haber tenido una premonición: durante mi estadía en el Parque Nacional Glacier me encontré con estos tres animales. 

Una coincidencia en la recepción

Luego de la ceremonia de matrimonio nos dirigimos a un hermoso edificio estilo chalet llamado Glacier Park Lodge para la recepción. Nos estacionamos cerca de la línea de tren del sistema Great Northern Railroad y al salir del automóvil pude disfrutar de una vista panorámica de la casa. Aun cuando nunca antes había estado ahí, parecía familiar. Recordé entonces que había visto una fotografía de mi abuela en frente del mismo edificio en los años 30, cuando paso un verano aquí cabalgando antes de partir a Seattle. Me alejé de la recepción por un momento para aprender más sobre la historia del hotel y el sistema de trenes.

Descubriendo el Parque

Al día siguiente, visite el lado Este del Parque Nacional Glacier con un grupo de amigos. Tuvimos una partida apropiada a cargo de uno de los ancianos de la Blackfeet Nation, quien nos recordó tener cuidado con los osos grizzli. Mientras las miradas de terror se asentaban en nuestros rostros, nos dijo riendo, “están por todas partes… háganse sus amigos!”

Cuando llegamos, tuvimos cuidado de remover todos los elementos que un oso podría disfrutar de nuestro auto y empezamos nuestra caminata. Luego de veinte minutos de haber entrado al parque, nuestro guía vio un Oso Grizzli en las colinas lejanas. Aun cuando se parecía mucho a u pequeño árbol, al mirar cuidadosamente con binoculares pude ver claramente a un oso disfrutando del sol de Julio.

La caminata

Existen muchas rutas de caminata para escoger. Empezamos la nuestra en el Two Medicine Valley. Mientras escalamos más y más alto en nuestro vehiculo, los caminos se volvieron más estrechos, serpenteando por las cimas de precipicios. Mi estómago estaba lleno de mariposas. La vista era magnifica, pero no quise moverme ni un milímetro por terror de que nuestro automóvil cayera por el precipicio.

Llegamos a nuestra segunda caminata en el Iceberg Lake Trail. Rodeada por tres montañas, esta gema aguamarina nos ofreció el escenario de tranquilidad que necesitábamos luego de nuestro enervante recorrido en automóvil. Mientras explorábamos los rincones y recovecos del área alrededor del lago, decidimos finalmente sentarnos y remojar nuestros pies en él. Curiosamente, había grandes pedazos de hielo – glaciares – flotando alrededor, con aves relajándose en ellos.

Relajo en Glacier Este

Pasamos la ultima parte del día en un paseo en bote por Many Glacier Lake y caminando a otro destino. Esta vez nuestra caminata fue fácil, pero en un momento miramos hacia arriba para vislumbrar dos escaladores subiendo entre dos picos lejanos. Esta vista me hizo declarar mi resolución de ponerme en contacto con mi lado aventurero.

Lo que ocurre bajo el gran cielo

Mientras nos alejábamos del parque, fuimos detenidos por más de media hora por causa del trafico… o al menos eso pensamos. Finalmente nos bajamos del auto para averiguar lo que estaba pasando alrededor de la cresta de la montaña. Un grupo de ovejas estaba usando el camino Going-to-the-Sun como lugar de descanso. Finalmente decidieron moverse, y pudimos hacer un rapido escape del parque.

Volvimos a casa fácilmente, hasta que nuestro chofer tuvo que detenerse abruptamente a unos pocos pies de seis caballos que cruzaban la carretera. Nos estacionamos en el lado del camino para encontrar a dos miembros de la Blackfeet Nation intentando robarlos de una de las granjas. Poco tiempo después, los guardias estatales parecieron, y bajo el gran cielo, recibimos una larga y exhaustiva impresión de la Ley y el Orden de Blackfeet Nation. No se si este fue el perfecto final para un perfecto día; creo que, mejor dicho, fue un emocionante final para un emocionante día.