Ciencias

cachorro fluorescente, beagle clonado
Seoul National University
Ruppy

Ruppy, el cachorro fluorescente, es el primer perro transgénico del mundo

abril 29, 2009
por Liz Colville
Ruppy (apodo de Ruby Puppy) es un beagle clonado de Corea del Sur que brilla en tonos rojizon bajo la luz ultravioleta. Ruppy es un ejemplo de cómo los perros pueden ser utilizados para estudiar enfermedades humanas. 
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La fluorescencia de Ruppy proviene de gen de anémonas marinas

Ruppy es uno de los cuatro cachorros beagle fluorescentes creados por un equipo en Corea del Sur liderado por Byeong-Chun Lee, quien trabajó creando a Snuppy, el primer perro clonado, en el 2005. Los cachorros fueron diseñados “clonando células de fibroblasto que expresan un gen rojo fluorescente producido por anémonas marinas,” informa New Scientist. 

Un animal transgénico es un animal “que ha sido deliberadamente modificado en su genoma, el compuesto genético de un organismo responsable por sus características heredadas,” según la Federación Europea de Asociaciones de Animales de Laboratorio. El primer animal transgénico fue un ratón, informa ActionBioScience.org, una organización sin fines de lucro que promueve la educación en biociencias.
Los cachorros son considerados un “experimento de prueba” que “debería abrir las puertas a los modelos de perros transgénicos para estudiar enfermedades humanas,” según CheMyong Ko, quien trabajó en el proyecto.

“Dada la dificultad técnica de obtener óvulos fertilizables y la poca disponibilidad de células radicales embriónicas, no se han generado perros transgénicos” hasta ahora, indicaron los autores del proyecto en un resumen de sus descubrimientos publicado en la revista Genesis.

El equipo creó los cachorros “inicialmente infectando los fibroblastos de los perros con un virus que inserta el gen fluorescente en el núcleo de una célula,” informó New Scientist. “Luego los núcleos de los fibroblastos se transfirieron al óvulo de otro perro, cuyo núcleo había sido previamente removido. Luego de unas pocas horas dividiéndose en una capsula de Petri, los investigadores implantaron el embrión clonado en el útero de una madre sustituta.”

Trasfondo: El primer perro clonado

Los científicos de la Universidad Nacional de Seúl lograron la clonación exitosa del primer perro, Snuppy el Afgano, en agosto del 2005. Muchos temieron las consecuencias éticas. Los activistas por los derechos de los animales predijeron correctamente lo que esto significaría a futuro: atraer “el interés de los dueños de mascotas para recrear a sus mascotas amadas,” el Fr. Freda Scout Park, presidente de la Asociación Veterinaria Británica, dijo a la BBC.

El proceso fue difícil, y precedido por una cantidad de intentos fallidos; los perros son especialmente difíciles de clonar. El segundo cachorro en el experimento murió poco después de nacer. La universidad explica que ya que los humanos y los perros comparten ciertas enfermedades, los clones “podrían ser muy valiosos para descubrir nuevas tecnologías para curar enfermedades humanas.” La respuesta pública ha sido tentativa y cuidadosa.

Opinión y análisis: Transgenética perruna y clonación

Grez Barsh, geneticista de la Universidad de Stanford dijo a New Scientist que el proyecto Ruppy es “un logro importante,” pero Nathan Sutter de Cornell estuvo en desacuerdo, planteando que “la transgénesis es laboriosa, costosa y lenta.” La revista añadió que dado el método del equipo, que “utilizó un retrovirus para transferir el gen fluorescente,” no “pudieron controlar dónde el virus insertaba el gen.”

Esto podría significar que en el futuro, crear un perro “falsificado” del mismo modo en que los investigadores crean ratones y ratas seria un desafió, al igual que lo seria la “construcción de perros que produzcan formas mutantes de un gen.” Los animales “falsificados” son construidos sin un gen especifico a través de un método llamado blanco genético, que fue merecedor de un premio Nobel.

El Dr. Gerald Schatten de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburg, miembro del equipo que clonó a Snuppy en el 2005, descartó que el proyecto estuviera relacionado con la clonación de mascotas. “El objetivo principal de este programa es aprender sobre las causas de las enfermedades,” explicó a la BBC en ese momento. “Creemos que es posible, si logramos responsablemente desarrollar la habilidad de derivar células radicales de embriones de perros clonados, que nuestros mejores amigos lleguen a ser los primeros beneficiarios de la medicina de células radicales.”

Pero RNL Bio, la compañía coreana responsable por Snuppy, el primer perro clonado, creó dos cachorros beagles clonados en enero, “utilizando células derivadas de tejidos grasos,” informó Reuters. La compañía explicó que esperan que esta innovación facilitara la clonación de un perro mascota, haciéndola “más sencilla y hasta un 50% más económica.” 

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En el 2008, el científico coreano Lee Byeong-chun de RNL Bio extrajo células refrigeradas de Booger, un perro norteamericano fallecido, y las implantó en una madre sustituta, produciendo cinco cachorros clones de Booger. Según anunció la compañía, esta fue la primera iniciativa de RNL Bio en el área de los servicios de clonación a nivel mundial. Bernann McKinney, dueña de Booger, explicó que su relación con el perro la hacia sentir que era “más que un compañero canino.” La compañía espera comenzar un negocio de clonación de 300 perros al año.

Los científicos lograron clonar un mamífero por primera vez en 1997, con la oveja Dolly. La respuesta inicial fue de preocupación y sorpresa. Charles Krauthammer notó en la revista Time que muchas personas tendrían pensamientos en las líneas de Frankenstein, y predijo que el temor, e incluso las leyes, no serian capaces de detener los avances de la clonación, argumentando que “la técnica se puede legislar, pero no se puede derogar la biología.”