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Rob Keeris/AP
Honrando al espirito del Rey Badu Bonsu II esparciendo ginebra holandesa en el suelo durante una ceremonia en el Ministerio de Asuntos Exteriores Holandés en La Haya, el 23 de julio del 2009.

Devolución de cabeza cortadas recuerda grotesco pasado colonial

julio 27, 2009
por Jill Marcellus
Los holandeses devolvieron la cabeza cortada de un rey de Ghana, reviviendo las memorias de un espeluznante pasado colonial.
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Cabeza devuelta en tensa ceremonia

En una ceremonia en La Haya la semana pasada, el gobierno holandés oficialmente devolvió la cabeza de un jefe Ahanta ejecutado a los líderes tribales de Ghana meses después de que el país pidiera su retorno.

Cortada del cuerpo del Rey Badu Bonsu II en 1838, la cabeza había estado escondida por 170 años, preservada en un tarro de formalina en el ala de anatomía del Centro Medico de la Universidad de Leiden. Se cree que los holandeses decapitaron al jefe como venganza por las muertes de dos de sus emisarios. Los oficiales holandeses publicaron un decreto insistiendo en que el Rey Bonsu había sido “entregado por su propia nación,” según indica la BBC. Arthur Japón, un autor que aprendió sobre la cabeza del jefe Ahanta mientras investigaba para una novela, cree que el Mayor Gdeneral Jan Verveer trajo la cabeza de vuelta a los Países Bajos por pedido de un frenólogo. La frenológica, una pseudos-ciencia popular en el siglo 19, pretendía determinar los caracteres de las personas científicamente por medio de las estructuras de sus cráneos.

El Profesor Addo-Fening describió a la BBC la importancia de la cabeza para la tribu del jefe, explicando que “Cuando las personas mueren y sus cuerpos no son encontrados y enterrados, queda un prolongado temor de que no encontraran paz con sus ancestros hasta que esto ocurra.”

Los miembros de la tribu Ahanta esparcieron ginebra holandesa sobre el suelo del Ministerio de Asuntos Exteriores en honor del espíritu de su antiguo jefe, informa The Associated Press. A pesar de la insistencia del Ministro de Asuntos Exteriores Holandés Maxime Verhagen sobre el “deseo mutuo de ambos países de dejar descansar ciertos episodios de la historia que fueron desafortunados y vergonzosos,” los descendientes del jefe Ahanta permanecieron molestos, especialmente por las confusiones sobre la transferencia de la cabeza, informó AP. El jefe Ahanta actual, Nana Etsin Kofi II, declaró que “Nosotros, los Ahanta, no estamos para nada felices.” Liderando la ceremonia, Nana Kwekwe Darko III añadió que “Fue a causa de la injusticia con la que se trató a nuestra gente que nuestro gran rey, quien peleaba por sus súbditos, fue asesinado.” 

La Costa de Oro: Siglos de Imperialismo

Con su extensa riqueza mineral, Ghana, o la Costa de Oro, fue el primer lugar en el África sub-Sahara en atraer a los comerciantes europeos. En 1482, los portugueses construyeron el primer fuerte de comercio permanente en la Costa de Oro, el Castillo Elmina, que aún se mantiene en pie. Aunque el gobierno de Ghana informa que el área exportó alrededor de un 10% del suministro mundial de oro para 1600, el comercio de oro rápidamente llevó al comercio de esclavos durante el siglo 17.

Según Phillip Curtin, un estudioso del comercio de esclavos citado por la Biblioteca del Congreso, aproximadamente 6.3 millones de esclavos fueron enviados a Norteamérica y Sudamérica desde África Occidental. Hasta Hoy, la infame Puerta Sin Vuelta en Ghana, el lugar donde muchos africanos encadenados vieron el continente por última vez antes de abordar los botes de esclavos, permanece como monumento al grotesco pasado de Ghana.

Con el nuevo comercio llegaron los comerciantes europeos, incluyendo a los holandeses, los ingleses, los daneses y los suecos. Los holandeses fueron una fuerte presencia temprana, conquistando el Castillo Elmina en 1642 y expandiendo su presencia en los años 1700 a través de la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales. Durante el siglo 19, Inglaterra se convirtió en el poder dominante en la Costa de Oro, y finalmente expulsaron a los holandeses en 1872 con la compra del Castillo Elmina. En 1874 los ingleses declararon su protectorado de la Colonia de la Costa de Oro, luego de haberse aprovechado de la hostilidad entre tribus para expandir su influencia. Los ingleses continuaron combatiendo contra la poderosa tribu Asante hasta 1902, explica el Departamento de Estado de los Estados Unidos, cuando finalmente establecieron su control sobre la región.

En 1957, Ghana, el primer sitio del comercio europeo sub-Sahara, se convirtió también en el primer país sub-Sahara en declarar su independencia de la autoridad colonial.

Tema relacionado: Museos británicos restituyen restos coloniales

Muchas instituciones europeas se han visto en predicamentos similares a los del museo de la Universidad de Leiden. Exhibiendo artículos y restos humanos capturados de otras naciones durante el periodo imperial, los museos europeos están siendo impelidos a devolverlos.

En el 2005, los británicos aprobaron una ley para permitir “la repatriación de restos ancestrales,” informó Reuters. Bajo esta ley, la Universidad de Aberdeen en Escocia decidió devolver algunas de sus colecciones Maoríes. Las exhibiciones incluyen nueve cabezas preservadas, que fueron devueltas a Nueva Zelanda, según informa la BBC. El curador del museo, Neil Curtis, explicó que “No son ya objetos, son personas.”

Más tarde ese mismo año, el Museo Británico de Historia Natural accedió a devolver los restos de 17 aborígenes de Tasmania a Australia. Los huesos de los aborígenes, al igual que las cabezas Maoríes, llegaron a Inglaterra durante el siglo 19.

La ley británica, sin embargo, no se aplica a obras de arte u otros artefactos apropiados por exploradores imperialistas. Los británicos se han negado por mucho tiempo a devolver los Mármoles Elgin, estatuas tomadas del Partenón en los años 1880. La controversia fue recientemente revivida cuando el gobierno griego terminó de construir un nuevo Museo Acrópolis, que esperaban contendría los antiguos artefactos. El Museo Británico solamente accedió a un préstamo temporal.