Grandes de la Literatura

null

Grandes de la Literatura: Ana Frank, diarista del Holocausto

junio 17, 2009
por Anne Szustek
Ana Frank, víctima del Holocausto y diarista, vivió solamente por 15 años, pero su legado ha sobrepasado cuatro veces ese tiempo. En su libro conocido como “Ana Frank: El Diario de una Joven,” su voz de optimismo ante la lucha interior y los disturbios de la guerra continua inspirando a millones.  
  • Enviar Por E-mail
  • Comentarios

Primeros días

Annelies Marie, “Ana” Frank, nació en Frankfurt, Alemania, el 12 de junio de 1929, la hija de Otto Frank y Edith Frank-Holländer y la hermana menor de Margot Frank.

A principios de 1933, Ana y su familia huyeron de Alemania a medida que el Partido Nazi tomó el poder. Otto Frank averiguó sobre una oportunidad de trabajar para una compañía holandesa que vendía pectina, y la familia se asentó en Ámsterdam.

Ana y Margot se avocaron a sus estudios, y ganaron el respeto de sus muchos amigos como estudiantes modelo. Pero esto comenzaría a cambiar el 10 de mayo de 1940, cuando los Nazis invadieron los Países Bajos e instituyendo una series de leyes cada vez más restrictivas sobre los judíos.

Dos años más tarde, la hermana de Ana recibió una “llamada” para trabajar en un campo alemán. En julio de 1942, los Franks se escondieron en un apartamento secreto en el edificio 263 Prinsengracht, el mismo edificio donde Otto Frank trabajaba. Eventualmente cuatro otros judíos holandeses se les unirían: Fritz Pfeffer y Hermann, Auguste y Peter van Pels. Este apartamento se volvería famoso como el “Anexo Secreto”,gracias al diario que Ana Frank recibió para su cumpleaños numero 13 alrededor de un mes antes.

Logros notables

Según indica la revista Time, una de las primeras entradas en el diario de Ana declara, “Espero que seas un gran apoyo y consuelo para mí.” 

El volumen de tapas escocesas se convirtió en una fuente de alivio para Ana durante su adolescencia. Sus reflexiones diarias, sobre temas comunes para jóvenes adolescentes como enamoramientos y peleas fraternales, mostraban sin embargo una introspección y agudeza literaria superior a sus años.

Algunas citas memorables de su diario expresan esperanza ante la terrible adversidad: “Escucho los truenos permanentemente avanzando, que nos destruirán también; puedo sentir el sufrimiento de millones; pero de todas formas, si miro hacia el cielo, creo que todo va a resultar bien, que esta crueldad acabará, y que la paz y la tranquilidad retornarán.”

Los amigos y conocidos de negocios no judíos de Otto Frank pasaban alimentos a escondidas a los residentes del Anexo Secreto. El grupo sobrevivió en secreto por dos años, hasta que un informador anónimo holandés informó a la Gestapo, que asaltó el escondite el 4 de agosto de 1944.

El resto de la historia

Ana y Margot fueron enviadas al campo de concentración de Bergen-Belsen, donde ambas murieron de tifus en marzo de 1945. Los padres de Ana fueron enviados a Auschwitz; el campo fue liberado por las tropas rusas en enero de 1945, unos pocos días después de la muerte de la madre de Ana.

Otto Frank, el único miembro sobreviviente de la familia, volvió a su hogar, y Miep Gies, una de las “ayudantes” del Anexo Secreto, le entregó el diario y otros de los escritos de Ana, que había guardado luego de la redada. Asombrado por la madurez e introspección de su hija, Otto Frank decidió imprimir 1,500 copias del diario, titulándolo “Het Achterhuis,” o “El Anexo Secreto.” Conocido en Norteamérica como “Ana Frank: El Diario de una Joven,” ha sido desde entonces publicado en además de 60 idiomas y se ha convertido en una de las obras literarias más influyentes y leídas de la historia.

El sitio Web del Museo Ana Frank nota que existen varias versiones del diario de Ana Frank [http://www.annefrank.org/content.asp?pid=1&lid=2]. Ana misma editó y reescribió varias secciones, Otto Frank editó el diario antes de su publicación original y varios editores posteriores han reinstaurado secciones anteriormente omitidas. En 1998, se descubrieron cinco hojas sueltas con reflexiones sobre la relación entre sus padres.

Cualquier cosa que la joven diarista escribió sigue haciendo noticia. En abril del 2008, expertos autentificaron una carta de visita de 1937 descubierta por una profesora en Ámsterdam, firmada por Ana Frank y dirigida a una de sus amigas más cercanas, Samme Ledermann.

Miep Gies, la ultima “ayudante” sobreviviente y la preservadora del diario de Ana Frank, cumplió 100 años en el 2008. Venerada a nivel mundial por sus buenas obras, Gies destaca los sacrificios que otros hicieron durante el Holocausto: “tantos otros han hecho lo mismo e incluso trabajo mucho más peligroso,” según indica The Scotsman.