Hoy en la Historia

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Presidente John F. Kennedy declara ‘Ich bin ein Berliner’ en el Palacio Municipal de Schoeneberg en Berlín Occidental, el 26 de junio de 1963.

Hoy en la Historia: Presidente Kennedy declara ‘Ich bin ein Berliner’

junio 26, 2009
por el Equipo de encontrandoDulcinea
El 26 de junio de 1963, en un discurso ante 120,000 ciudadanos de Berlín, el Presidente John F. Kennedy declaró “Ich bin ein Berliner,” que significa “Soy un Berlinés.”
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“Como un hombre libre, me enorgullecen las palabras ‘Ich bin ein Berliner!’”

Berlín, una ciudad dividida en medio de la Alemania Oriental comunista, fue uno de los centros de la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Al final de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad estaba dividida en dos: el Occidente controlado por los Aliados, y el Oriente comunista controlado por los soviéticos.

Para 1961, cuatro millones de alemanes viviendo en Alemania Oriental se mudaron a Alemania Occidental, viajando a través de Berlín Occidental. Intentando detener el éxodo, la Unión Soviética ordenó la construcción de una pared protegida entre Berlín Occidental y Oriental, incrementando las tensiones de la Guerra Fría.

En 1963, el Presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy visitó Alemania para mostrar el apoyo de los Estados Unidos para con Berlín Occidental. “Recibido por multitudes extáticas que lanzaban flores, arroz y pedacitos de papel a su comitiva,” Kennedy hablo frente a una “audiencia extasiada” en el Rudolph Wilde Platz, indica la Biblioteca John F. Kennedy.

“Hace dos mil años el mayor alarde era ‘civis Romanus sum,’” declaró, refiriendose a la frase “Soy un ciudadano Romano.” “Hoy, en el mundo de la libertad, la mayor jactancia es ‘Ich bin ein Berliner.’”

Kennedy utilizó una nota con la frase escrita fonéticamente como “Ish bin ein Bearleener.” También utilizó esta nota para ayudarle a pronunciar otra frace alemana utilizada en su discurso, “Lass; sic nach Berlín comen,” que significa “Dejad que vengan a Berlín.”

“Hay muchas personas en el mundo que realmente no entienden, o dicen no entender, cuál es el mayor tema entre el mundo libre y el mundo comunista,” dijo. “Dejad que vengan a Berlín. Hay quienes dicen que el comunismo es la ola del futuro. Dejad que vengan a Berlín.”

La multitud de alrededor de 200,000 personas aclamaron “cada declaración con tal fuerza que los familiares y amigos al otro lado de la muralla probablemente oyeron sin la ayuda de la radio y la televisión, que los comunistas estaban intentando tapar lo mejor posible,” indicó The Guardian.

Kennedy concluyó diciendo que “Todos los hombres libres, donde quiera que vivan, son ciudadanos de Berlin, y, por lo tanto, como un hombre libre, me enorgullezco de las palabras ‘Ich bin ein Berliner!’”

Video: Kennedy pronuncia discurso “Berlinés”

El Miller Center of Asuntos Públicos de la Universidad de Virginia ofrece un video completo y una trascripción del discurso de Kennedy.

Análisis: El desliz de Kennedy

Existe una leyenda urbana que dice que Kennedy, al utilizar el artículo indefinido “ein,” dijo realmente que era un pastelillo conocido como “Berlinés.” Mientras es cierto que un originario de Berlín diría simplemente “Ich bin Berliner,” el uso de Kennedy del artículo “ein” fue correcto ya que indicaba su expresión de solidaridad con los berlineses, y no literalmente que era un ciudadano de Berlín.

Heinz Weber, quien tradujo el discurso de Kennedy para la multitud, dijo a The Associated Press en el 2006 que la multitud sabía que Kennedy estaba diciendo “.” Añadió que “Todo eso se transmite con la frase ‘Ich bin ein Berliner,’ pero no con la frase ‘ich bin Berliner,” que es demasiado débil.” 

Kennedy sí cometió un error significativo durante la sección del discurso “Dejad que vengan a Berlín.” “Y hay quienes dicen en Europa y otras partes que podemos trabajar con los comunistas. Dejad que vengan a Berlín,” dijo.

“En su entusiasmo, Kennedy, que acababa de pronunciar un discurso de paz y estaba intentando probar un tratado de prohibición de pruebas con los soviéticos, se dejó llevar y dijo exactamente lo contrario, diciendo que no hay forma de trabajar con los comunistas,” escribió Richard Reeves es su libro “Kennedy: Profile of Power.”

Kennedy, indica American Heritage, exclamó, “Oh, cielos” luego de darse cuenta de lo que había dicho. A pesar de su desliz, llegaría a negociar exitosamente el tratado de prohibición de pruebas en julio y firmarlo luego ese mismo año.