Hoy en la Historia

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AP
Cinco de los ‘Diez de Hollywood’: De izquierda a derecha: Herbert Biberman, Samuel Ornitz (de pie), Adrian Scott, Edward Dmytryk y John Howard Lawson.

Hoy en la Historia: Congreso desprecia a los ‘Diez de Hollywood’

noviembre 24, 2009
por el Equipo de encontrandoDulcinea
El 24 de noviembre de 1947, el Comité del Congreso sobre Actividades No-Americanas citó a 10 prominentes escritores y directores por desprecio del Congreso luego de que se negaran a confirmar o negar que eran comunistas.
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HUAC y los ‘Diez de Hollywood’

El Comité de Actividades No-Americanas del congreso (HUAC) organizó audiencias en 1947 para determinar si los comunistas habían infiltrado Hollywood e infundido las nuevas películas con propaganda comunista. El HUAC llamó a guionistas, actores, productores y directores para testificar:” 24 testigos “amigables” y 11 supuestos comunistas.

Los 24 testigos amigables, incluyendo a Gary Cooper, Ronald Reagam Ayn Rand y Walt Disney, testificaron diciendo que había muchos comunistas en Hollywood, y algunos nombraron a personas que creían eran comunistas.

Los 11 supuestos comunistas, o testigos “poco amigables,” debieron responder a la pregunta, “¿Es o ha sido alguna vez un miembro del Partido Cominusta?” Solamente uno, el guionista de teatro Bertolt Brecht, respondió a la pregunta, diciendo que jamás había sido miembro del partido.

Los otros 10 – guionistas Alvah Bessie, Lester Cole, John Howard Lawson, Albert Maltz, Ring Lardner Jr., Samuel Ornitz y Dalton Trumbo, directores Herbert Biberman y Edward Dmytryk y el productor Adrian Scott – se rehusaron a contestar la pregunta, citando los derechos de la Primera Enmienda. Los ‘Diez de Hollywood’ fueron despreciados por el Congreso y sentenciados a prisión por seis meses o un año.

Al día siguiente, miembros de la Asociación de Productores de Cine se reunieron secretamente en el Hotel Waldorf Astoria en Nueva York, y crearon lo que hoy se conoce como la “Declaracion Waldorf”. El documento decía, “Desde ahora despediremos o suspenderemos sin compensación a quienes son empleados nuestros y no re-emplearemos a ninguno de los 10 hasta que sea perdonado o se haya liberado del desprecio declarando bajo juramento que no es Comunista.”

La Declaracion Waldorf efectivamente estableció una “Lista Negra de Hollywood” que existiría durante la década siguiente. Muchas personas en Hollywood que habían pertenecido a organizaciones comunistas o mantenido simpatías comunistas o socialistas serian llamadas a testificar ante el HUAC. Quienes debían enfrentar estas audiencias tenían que tomar una difícil decisión: podían cooperar con el comité y denunciar a sus colegas o podían rehusarse a testificar, efectivamente poniendo fin a sus carreras.

“No me presenten la opción de estar bajo el desprecio de este Comité e ir a la cárcel o forzarme a arrastrarme por el barro como un informante,” dijo el actor Larry Parks durante la segunda tanda de audiencias del HUAC en 1951. Parks accedería a testifica, admitiendo que alguna vez perteneció a una organización comunista y nombrando a antiguos colegas. Otros, más notablemente el director Elia Kazan, tomarían la misma decisión, ganándose el desprecio de muchos en Hollywood.

Quienes se rehusaron a testificar debieron unirse a los ‘Diez de Hollywood’ en la lista negra, forzados a trabajar en teatro o mudarse a Europa. Otros trabajaron bajo nombres falsos, como Dalton Trumbo de los Diez, quien ganó un premio de la Academia en 1956 bajo el nombre “Robert Rich.”

El poder de la lista negra comenzó a deteriorarse a finales de la década de los 50, y hubo una revancha contra las rábidas acciones anticomunistas del HUAC y del Senador de Wisconsin Joseph McCarthy, Los escritores en la lista negra poco a poco comenzaron a ser empleado, y en 1960 Trumbo se convirtió en el primero de los Diez en recibir un crédito como escritor luego de ser puesto en la lista negra.

Contexto histórico: HUAC y el McCarthyismo

Luego de la Segunda Guerra Mundial, mientras la Unión Soviética instalaba gobiernos comunistas en Europa del Este, muchos temían que el comunismo pudiera propagarse a los Estados Unidos. El HUAC comenzó a concentrarse en la infiltración del comunismo en el gobierno y la sociedad.

En 1948, una investigación del HUAC llevó a presentar cargos contra el ex oficial del Departamento de Estado Alger Hiss, un supuesto espía comunista. Hiss sería encarcelado dos años más tarde por cargos de perjurio.

En 1950, el Senador McCarthy declaró que tenía una lista de 205 comunistas en el Departamento de Estado. Durante los cuatro años siguientes, acusó a muchos en el gobierno de ser comunistas, con poca evidencia para apoyar sus declaraciones. Su exageración y tácticas muchas veces poco constitucionales pronto causaron una revancha contra las investigaciones anticomunistas del Congreso, y contribuyeron al abandono de la Lista Negra de Hooywood.

El HUAC continuaría investigando actividades no-americanas durante los años 60, pero su influencia disminuyó a medida que se encontraba con acusados orgullosos de sus credenciales anti-establecimiento. Como consecuencia, el HUAC se volvió menos efectivo y fue disuelto en 1975.

Opinión y análisis: Víctimas o villanos?

Hoy, la mayor parte de los norteamericanos consideran que quienes fueron puestos en la lista negra fueron víctimas de un anti-comunismo exagerado y consideran que la Lista Negra de Hllywood fue un momento vergonzoso en la historia de Estados Unidos.

La era de la lista negra fue como un cáncer, que alcanzó a contaminar tanto la industria del cine como el país,” escribió Larry Ceplair, autor de “The Inquisition of Hollywood,” en la revista National Screen Actor. “Restringió la creatividad y el pensamiento, debilitó las libertades civiles y perjudicó la cultura.”

Michael Berliner, ex director ejecutivo del Instituto Ayn Rand, disputa esta noción, argumentando que los Diez de Hollywood “no fueron víctimas, sino villanos.” Berliner escribe que “Los Diez de Hollywood ensuciaron los guiones de sus películas con propaganda soviética,” y los desprecia por creer en una ideología maligna. “Lejos de creerlos víctimas que merecen compasión, los Diez de Hollywood y sus seguidores tienen la sangre de millones en sus manos,” concluye.

Jacob Weisberg, de Slate, no concuerda con la idea de que “el comunismo en Hollywood fuera una amenaza significativa para la democracia.” Escribe, “Los comunistas de Hollywood, la mayoría de ellos guionistas, eran activistas con demasiado sueldo, no revolucionarios peligrosos. Los ejemplos de “propaganda” que incluían en los guiones eran pocos y graciosos.”

Ceplair defiende cualquier error de juicio hecho los pos Diez de Hollywod. “A pesar de cualquier equivocación que hayan cometido a lo largo del camino,” dijo, “quienes estuvieron en la lista negro hicieron mucho menos daño a la sociedad de los Estados Unidos que los investigadores, que introdujeron el miedo y las tácticas policiales a nuestra sociedad y sistema político.”

Michael Mills, escribiendo para Modern Times, cree que los Diez de Hollwood no fueron tratados injustamente. No fue hasta audiencias tardías, donde los comunistas acusados eran forzados a nombrar a otros, que el gobierno se pasó de la raya.

“Como resultado de las audiencias de 1947, solamente 10 testigos poco amigables fueron sentenciados; y solamente por negarse a admitir y luego rechazar su conexión con el Partido Comunista, sin importar lo extraño que eso suene,” indica. “El tenor de los tiempos debe tomarse en consideración. Nadie puede decir ahora que a finales de los años 40 no había una verdadera amenaza comunista.”