Afiche del Ejército de Liberación Simbionesa muestra a Patricia Hearst como “Tania” sosteniendo una metralleta.
Hoy en la Historia: Heredera del imperio de los periódicos Patty Hearst secuestrada
febrero 04, 2010
por
el Equipo de encontrandoDulcinea
El 4 de febrero de 1974, miembros del Ejército de Liberación Simbionesa (SLA) secuestraron a Patricia Hearst, nieta del magnate de los periódicos William Randolph Hearst, comenzando una dramática saga de casi dos años que cautivó a la nación.
SLA secuestra a Hearst, lava su cerebro
Patty Hearst, de 19 años, estaba viviendo con su novio en Berkeley, California, cuando miembros armados del Ejército de Liberación Simbionesa invadieron su apartamento, apalearon a su novio y la secuestraron. Este fue el acto de apertura de una saga de varios años que tenía a la nación en ascuas.
El secuestro fue pronto seguido por negociaciones públicas durante las cuales el SLA denunció al “estado corporativo” e hizo una serie de demandas de distribución de alimento a los pobres, que la familia Hearst torpemente intentó cumplir. El SLA envió una serie de grabaciones de audio en las que Patty Hearst denunciaba los esfuerzos de su familia; a principios de abril, Hearst anunció que se había unido al SLA y había adoptado el nombre de “Tania,” en honor de una confederada del Che Guevara.
El 15 de abril de 1974, la nación se sorprendió al ver fotos de “Tania” Hearst, vestida con el uniforme de las guerrillas y llevando una metralleta, participando en un robo de banco con miembros del SLA. Hearst fue grabada diciendo, “Soy un soldado del ejército de las personas,” según indica Court TV. El público lucho con la decisión de si Hearst debía ser considerada principalmente una victima o la culpable de un crimen.
A mediados de mayo de 1974, Hearst disparó 27 metrallazos contra la vitrina de un local comercial para permitir a sus colegas escapar luego de un posible robo fallido. Al día siguiente, el drama llegó a su apogeo cuando un boletín noticioso especial apareció en las televisiones a lo largo del país, mostrando un cuartel del SLA situado en Los Angeles incendiándose luego de un encontrón con la policía de Los Angeles. Hasta que los seis cuerpos fueron identificados al día siguiente, no se sabía si Hearst había muerto. Se creyó generalmente que Hearst estaba en la casa, pero se supo luego que no lo estaba.
Hearst continuó como fugitiva durante otros 16 meses, y fue arrestada en septiembre de 1975. La defensa de F. Lee Bailey de Patty Hearst argumentó que Patty sufría del “Síndrome de Estocolmo,” según el cual los cautivos comienzan a simpatizar con sus captores. Douglas O. Linder, profesor de la University of Missouri-Kansas School of Law dice que “bajo la teoría de Bailey, Hearst nunca fue un agente libre o miembro voluntario del SLA, hasta e incluyendo el momento de su arresto.”
Un jurado rechazó la defensa de lavado de cerebro, y fue considerada culpable de robo bancario armado y sentenciada a 7 años en prisión.
Según indica la revista Time, cuando debió entrar a la cárcel, Hearst listó su ocupación como “guerrilla urbana.” Hearst pidió a su abogado que dijera al público: “Di a todos que estoy sonriendo, me siento libre y fuerte y mando mis saludos y amor a todas las hermanas y hermanos allá afuera.”
El Presidente Jimmy Carter conmutó su sentencia luego de que sirviera 21 meses, y el Presidente Clinton le entregó perdón completo en el 2001.
La saga regresó a los titulares en junio de 1999, cuando uno de los supuestos compatriotas de Hearst, la ex miembro del SLA Kathleen Ann Soliah, fue arrestada en Minnesota, habiendo cambiado su nombre a Sara Jane Olson y habiéndose convertido en pilar de su comunidad.
El secuestro fue pronto seguido por negociaciones públicas durante las cuales el SLA denunció al “estado corporativo” e hizo una serie de demandas de distribución de alimento a los pobres, que la familia Hearst torpemente intentó cumplir. El SLA envió una serie de grabaciones de audio en las que Patty Hearst denunciaba los esfuerzos de su familia; a principios de abril, Hearst anunció que se había unido al SLA y había adoptado el nombre de “Tania,” en honor de una confederada del Che Guevara.
El 15 de abril de 1974, la nación se sorprendió al ver fotos de “Tania” Hearst, vestida con el uniforme de las guerrillas y llevando una metralleta, participando en un robo de banco con miembros del SLA. Hearst fue grabada diciendo, “Soy un soldado del ejército de las personas,” según indica Court TV. El público lucho con la decisión de si Hearst debía ser considerada principalmente una victima o la culpable de un crimen.
A mediados de mayo de 1974, Hearst disparó 27 metrallazos contra la vitrina de un local comercial para permitir a sus colegas escapar luego de un posible robo fallido. Al día siguiente, el drama llegó a su apogeo cuando un boletín noticioso especial apareció en las televisiones a lo largo del país, mostrando un cuartel del SLA situado en Los Angeles incendiándose luego de un encontrón con la policía de Los Angeles. Hasta que los seis cuerpos fueron identificados al día siguiente, no se sabía si Hearst había muerto. Se creyó generalmente que Hearst estaba en la casa, pero se supo luego que no lo estaba.
Hearst continuó como fugitiva durante otros 16 meses, y fue arrestada en septiembre de 1975. La defensa de F. Lee Bailey de Patty Hearst argumentó que Patty sufría del “Síndrome de Estocolmo,” según el cual los cautivos comienzan a simpatizar con sus captores. Douglas O. Linder, profesor de la University of Missouri-Kansas School of Law dice que “bajo la teoría de Bailey, Hearst nunca fue un agente libre o miembro voluntario del SLA, hasta e incluyendo el momento de su arresto.”
Un jurado rechazó la defensa de lavado de cerebro, y fue considerada culpable de robo bancario armado y sentenciada a 7 años en prisión.
Según indica la revista Time, cuando debió entrar a la cárcel, Hearst listó su ocupación como “guerrilla urbana.” Hearst pidió a su abogado que dijera al público: “Di a todos que estoy sonriendo, me siento libre y fuerte y mando mis saludos y amor a todas las hermanas y hermanos allá afuera.”
El Presidente Jimmy Carter conmutó su sentencia luego de que sirviera 21 meses, y el Presidente Clinton le entregó perdón completo en el 2001.
La saga regresó a los titulares en junio de 1999, cuando uno de los supuestos compatriotas de Hearst, la ex miembro del SLA Kathleen Ann Soliah, fue arrestada en Minnesota, habiendo cambiado su nombre a Sara Jane Olson y habiéndose convertido en pilar de su comunidad.
Trasfondo: El SLA
“El SLA adoptó su retórica de los comunistas y los revolucionarios sudamericanos,” explica un artículo de Slate en el 2001. El grupo de los “Berkeley radicals” era muy pequeño en comparación a las organizaciones radicales de los años 60 y 70 como los Black Panthers, y no tenían “real significado histórico.” Una cobra de siete cabezas era el símbolo del grupo, y el nombre “Simbionesa” venía del término “simbiosis,” sugiriendo “la unión de clases y razas.”
El juicio y sentencia de Sara Jane Olson en el 2002, una ex miembro del SLA, trajo nueva atención al desmantelado grupo que creó tanta controversia en los años 70. Un artículo del Los Angeles Times sobre el juicio de Olson dice que “hay quienes declararán que, tres décadas luego el hecho, una generación está siendo sometida a juicio.” Pero el artículo argumenta que ese es exactamente el “mito” que el SLA había intentado “explotar.”
En un artículo de opinión del New York Times de febrero del 2002, Brent Staples asegura que en los años 60, “un sustancial número de estos niños privilegiados claramente veían a ‘la revolución’ como un juego de moda que seria perdonado una vez que se acabaran las revueltas.” Staples procede reflexionando sobre el perdón de Hearst por parte de Bill Clinton, que ocurrió al final de su presidencia, y el reciente juicio de cinco ex miembros del SLA. Pero según Staples, “la única diferencia entre Patricia Hearst Shaw, testigo para la acusación,” y aquellos en la mesa de la defensa era que ella tenía más dinero e influencia.”
El juicio y sentencia de Sara Jane Olson en el 2002, una ex miembro del SLA, trajo nueva atención al desmantelado grupo que creó tanta controversia en los años 70. Un artículo del Los Angeles Times sobre el juicio de Olson dice que “hay quienes declararán que, tres décadas luego el hecho, una generación está siendo sometida a juicio.” Pero el artículo argumenta que ese es exactamente el “mito” que el SLA había intentado “explotar.”
En un artículo de opinión del New York Times de febrero del 2002, Brent Staples asegura que en los años 60, “un sustancial número de estos niños privilegiados claramente veían a ‘la revolución’ como un juego de moda que seria perdonado una vez que se acabaran las revueltas.” Staples procede reflexionando sobre el perdón de Hearst por parte de Bill Clinton, que ocurrió al final de su presidencia, y el reciente juicio de cinco ex miembros del SLA. Pero según Staples, “la única diferencia entre Patricia Hearst Shaw, testigo para la acusación,” y aquellos en la mesa de la defensa era que ella tenía más dinero e influencia.”
Referencia: El secuestro y juicio de Patty Hearst
PBS tiene un sitio Web que suplementa al documental “Guerrilla: La Toma de Patty Hearst,” producido y dirigido por Oliver Stone. Según indica PBS, Hearst dice que su infancia fue “realmente casi perfecta,” creciendo como heredera en California del norte, y que “la riqueza y poder mediático de la familia Hearst la convirtieron en un blanco, e hicieron de su secuestro un evento noticioso internacional.”
Video: Robo bancario del SLA
YouTube ofrece un video del robo bancario en el que Hearst participó. También disponible en YouTube está una serie de apariciones en video de Patty Hearst en el programa Larry King Live de CNN, discutiendo su perdón por parte del Presidente Clinton y el juicio de Sara Jane Olson.

