Entrevista

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Entrevista: José “Chencho” Alas

julio 22, 2008
por el Equipo de encontrandoDulcinea
La Entrevista de encontrandoDulcinea ofrece conversaciones con interesantes personalidades en la vanguardia de los negocios, el arte, la tecnología y el periodismo. Esta semana conversamos con José Chencho Alas, ex sacerdote Católico actualmente dedicado al activismo de la paz El Salvador.
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José “Chencho” Alas ha trabajado para promover la paz durante toda su vida. Hijo de padres religiosos, Alas estudió teología y se convirtió en sacerdote y trabajó tanto con gente rica como con gente pobre, esperando liberar y movilizar a grupos con dificultades sociales y económicas. Las pandillas de El Salvador vieron el trabajo de Alas como una amenaza, por lo que lo golpearon y secuestraron varias ocasiones. Al mudarse a los Estados Unidos, Alas dejó el sacerdocio para dedicarse por entero a su misión de paz. Actualmente, José Alas es el director ejecutivo de la Fundación por la Autosuficiencia en América Central.
¿Qué lo hizo decidirse por el sacerdocio?

JCA: Bueno, eso fue más que nada la inspiración de mi madre. Ella era una persona muy piadosa. Mi padre también; ambos querían que me convirtiera en sacerdote.

¿Y qué lo motivó a dejar el sacerdocio?

JCA: No pude continuar practicando el sacerdocio aquí en los Estados Unidos porque un obispo muy conservador me consideró Marxista. Inmediatamente me di cuenta de que solamente podría ser libre para hacer el trabajo de Dios, lo que realmente quería hacer, si dejaba de ser un sacerdote.
¿Siempre trabajó con campesinos en El Salvador?

JCA: Trabajé mucho con gente muy rica al principio, pero me convertí en una especie de club Católico para ellos. Intentábamos hablar sobre asuntos económicos, cambio y solidaridad, pero luego de trabajar muy duro y durante muchos años con ellos me di cuenta de que nunca cambiarían. Por eso comencé a trabajar directamente con los campesinos, lo que fue muy bueno para mi ya que, después de todo, mi origen es campesino.

¿Qué puede hacer la gente en su vida diaria para promover la paz?

JCA: Primero que nada, todos debemos estar muy conscientes de que pertenecemos a la Madre Tierra. Todos somos hermanos y hermanas con el mismo origen y el mismo fin. Por lo tanto, no hay razón para creer que un país determinado es el mejor o el más importante del mundo. Debemos además intentar llegar a las personas y entenderlas en el contexto de sus propios lugares – ¿cómo viven, qué hacen, cuáles son sus valores, cuáles son sus expectativas? Si no nos abrimos al otro nos cerramos, y pensamos que todo es para nosotros. Así no podemos hacer nada por el otro.

¿Tiene algún consejo sobre cómo proteger el medio ambiente?

JCA: Algo que es muy importante considerar al comprar algo es si esto es realmente necesario, si es importante. Esto que estoy a punto de comprar, ¿ayudará al clima, a la ecología, al medio ambiente? Hoy en día vivimos en un mundo consumista – comprar, comprar, comprar, comprar, y con qué propósito? En este país producimos alrededor del 50 por ciento de la basura mundial. Necesitamos salvar el medio ambiente por nuestro propio bienestar y el del otro, para poder tener un mejor planeta y una mejor sociedad.

¿Quiénes lo inspiraron en su trabajo de vida?

JCA: Al considerar la vida del Arzobispo Romero – él fue mi amigo, trabajé con él – y observar como entrega su vida por otras personas, uno se siente inspirado. Durante mi vida conocí a muchas personas que dieron sus vidas por un mejor El Salvador: mis amigos, personas con quienes trabajé, mis familiares, y ellos me inspiraron. Podría decir además que me he inspirado mucho en mi madre. Cuando estaba a punto de ordenarme como sacerdote, ella me envió una carta diciendo: “Si no tienes enemigos, significa que no estás predicando el evangelio”. Con una madre como esa, estoy listo.
¿En qué pensó cuando fue secuestrado?

JCA: Cuando fui secuestrado, en vez de pensar en la muerte, pensé en la resurrección. Pensé que esa era una oportunidad que Dios me daba para morir a su manera, para poder compartir sus reflexiones. Estos pensamientos me dieron alegría. Tuve miedo luego del secuestro.

¿De qué tuvo miedo luego del secuestro?

JCA: El ser torturado es algo muy difícil. Luego del secuestro comencé a pensar que tal vez volverían a buscarme. Cuando estaba trabajando con gente rica aprendí a pilotear aviones pequeños. Mi entrenador me dijo que si tenia un accidente, debía subirme inmediatamente a otro avión y comenzara a volar para sobreponerme al miedo. Apliqué esta enseñanza a mi secuestro. Un mes más tarde, estaba dando charlas a nivel nacional.
¿Qué le da esperanza, en El Salvador y en el resto del mundo?

JCA: Diría que mi mayor expectativa y esperanza es que la gente se vuelva más organizada, que se eduque y aprenda sobre tecnología, y que al mismo tiempo comparta lo que sabe. Me encantaría que las personas aprendan sobre las necesidades ambientales. Y si son procuradores económicos, pueden entonces participar en política.