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Ricardo Moraes/AP
César Gaviria, ex-presidente de
Colombia

Ex–Mandatarios Latinoamericanos llaman a una reforma en la guerra contra las drogas

febrero 24, 2009
por Josh Katz
Tres ex–mandatarios latinoamericanos criticaron la guerra contra las drogas en el Wall Street Journal de este lunes, mientras la región, particularmente México, continúa sufriendo por la violencia relacionada con el tráfico de drogas.
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Líderes latinoamericanos abogan por cambios en la política de drogas

Tres ex – mandatarios de países latinoamericanos escribieron un artículo publicado en The Wall Street Journal ayer pidiendo un cambio en las políticas internacionales hacia el tráfico de drogas. Fernando Henrique Cardoso, ex – presidente de Brasil, César Gaviria, ex–presidente de Colombia y Ernesto Zedillo, ex–presidente de México abogaron por la necesidad de un enfoque más humanitario del tema del tráfico de drogas.

En su artículo, los líderes declaran que “la guerra contra las drogas ha fallado.” Los ex–mandatarios también presentaron su caso en un informe para una Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia a principios de mes. Los ex–presidentes argumentan que “las políticas prohibitivas basadas en la erradicación, la interdicción y la penalización del consumo simplemente no han funcionado.” Según los líderes, el unificar “las drogas y el crimen” solamente sirve para aislar a los adictos aun más, potenciando el circulo vicioso de drogas y crimen.

Los políticos aseguran que la mejor solución es cortar la demanda de drogas en las naciones de consumo, y que “para moverse en esta dirección, es esencial diferenciar entre las substancias ilícitas de acuerdo con el daño que tienen sobre la salud de las personas, y el daño que causan en el tejido social.” Los políticos sugieren que los usuarios de drogas deberían ser tratados como pacientes en vez de criminales, y educados sobre las consecuencias del uso de drogas para su salud.

Los ex – mandatarios proponen además la posible legalización de la marihuana, la “droga más utilizada en América Latina” y supuestamente no más dañina para la salud que el tabaco o el alcohol.

De acuerdo con Bloomberg, “América Latina sigue siendo el mayor productor mundial de cocaína y cannabis, además de opio y heroína.”

A principios de febrero, Cardoso, ex–presidente de Brasil, expresó estas preocupaciones enfatizando la necesidad de que los Estados Unidos lidere los esfuerzos por conseguir una reforma. Según Reuters, Cardoso aseguró que  “será casi imposible resolver los problemas de México y otros países sin un conjunto de políticas además amplio y exhaustivo por parte de los Estados Unidos.”

Similarmente, el ex–presidente colombiano Gaviria declaró que Estados Unidos estaba distanciándose de América Latina y Europa por causa de su “represivo” enfoque del asunto de las drogas.

Sin embargo, aun no queda el claro cómo el presidente de los Estados Unidos Barack Obama responderá al tráfico de drogas, ya que su campaña electoral no dedicó demasiado tiempo al tema. Según Reuters, “hay varios indicadores de que Obama se embarcará en una revisión mayor.”

Trasfondo: El campo de batalla mexicano

La guerra contra las drogas fue especialmente aguda en México, donde más de 5,500 personas murieron el año pasado a causa de la violencia, duplicando la cifra del año anterior. Gran parte de la violencia está  concentrada a lo largo de las 2,000 millas de la frontera norte de México con los Estados Unidos. De acuerdo con USA Today, en esta frontera hay una “ola de degollaciones, ataques con granadas y peleas a tiros a medida que los traficantes de drogas batallan por la supremacía y se manifiestan en contra de los esfuerzos del presidente mexicano Felipe Calderón por destruir sus operaciones de tráfico.”

La actividad de las pandillas mexicanas se ha extendido también a los Estados Unidos. De acuerdo con USA Today, un informe reciente del Departamento de Justicia indica que las pandillas de drogas mexicanas han infiltrado “al menos 230 ciudades desde Texas hasta Alaska.”

De acuerdo con la BBC, los cuatro mayores carteles de drogas mexicanos – el cartel Sinaloa, el cartel Golfo, el cartel Tijuana y el cartel Juárez – tienen el control del tráfico de drogas desde Sudamérica a los Estados Unidos, un negocio avaluado en aproximadamente 13 billones de dólares anuales. 

El gobierno mexicano ha utilizado 40,000 tropas en su guerra contra las drogas, según lo que informa la BBC. Existen policías corruptos a lo largo del país, fácilmente sobornados por las pandillas de drogas, y el presidente Calderón cree que la armada es más confiable. México asegura que sus esfuerzos están funcionando, y que el alza de la violencia es solamente una reacción desesperada ante las severas medidas.

Estados Unido ha inadvertidamente estimulado el poder de los carteles de drogas mexicanos. Según la BBC, esto se debe a que “el incremento de las operaciones anti-narcóticos en el Caribe y Florida ha impulsado el tráfico de drogas a través de México.” 

El año pasado, el Congreso de los Estados Unidos autorizó que 1.6 billón de dólares fuera utilizado para la guerra contra las drogas en México y América Central. De acuerdo con la BBC, “por ahora, 197 millones de dólares han sido utilizados para el entrenamiento militar, la manutención de la ley y el equipamiento de las tropas en México.”

El aumento de la violencia relacionada con las drogas en México y el temor de que ésta pueda traspasarse a los Estados Unidos ha llevado al gobierno norteamericano a anunciar en enero un exhaustivo plan para significativamente incrementar su presencia militar a lo largo de la frontera sur.

Aun cuando el Departamento de Seguridad Nacional no reveló los detalles exactos de este plan, The Associated Press informó que probablemente incluiría “agentes de seguridad federales ayudando a las autoridades locales y tal vez incluso asistencia militar del Departamento de Defensa, posiblemente incluyendo aeronaves, vehículos armados y equipos especiales para las áreas particularmente afectadas por la violencia.”

Tema relacionado: Disputas sobre drogas contribuyen a la tensión entre Ecuador y los Estados Unidos

Ecuador ordenó la expulsión de Mark Sullivan, primer secretario de la Embajada de los Estados Unidos, el 18 de febrero, convirtiéndolo en el segundo diplomático norteamericano recientemente expulsado de ese país. El 7 de febrero, el presidente ecuatoriano Rafael Correa anunció la expulsión de Armando Astorga, oficial de aduanas e inmigración de los Estados Unidos Basado en Quito.

Parte de la tensión entre ambos países data del año pasado. Según Bloomberg, en julio del 2008 Ecuador decidió “no renovar el arriendo de 10 años de una base aérea norteamericana en la ciudad porteña de Manta, utilizado para monitorear el tráfico de drogas en la región.