Personajes

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Innovadores: Roberto Mangabeira Unger

julio 22, 2008
por Sarah Amandolare
La excursión de Roberto Mangabeira Unger por el mundo académico Norteamericano y de la política Brasileña ha sido largo, tedioso y lleno de desafíos, pero él mismo no lo habría hecho de ninguna otra manera. Unger nació en Rio de Janeiro, y se trasladó con su familia a Nueva York a la corta edad de 6 meses solamente para regresar a Brasil luego de 5 años. Aun cuando las innovadoras ideas de Unger han sido duramente condenadas por los críticos, para este incansable buscador de nuevos proyectos el reestructurar las nociones previamente establecidas es la única forma de luchar contra el status quo.
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Plantando la semilla

De entre las muchas influencias que moldearon el carácter de Roberto Unger, cabe destacar a una persona en especial. La madre de Unger fue una importante periodista que además escribía poesía y editaba una revista feminista, mientras que uno de sus tíos abuelos fundó el Partido Socialista de Brasil. Unger mismo, sin embargo, destaca a su abuelo, un astrónomo muy interesado en asuntos de política, como su principal modelo a seguir. Estas influencias pueden verse reflejadas en sus ideas políticas y sociales, que combinan idealismo y lógica práctica.

“Cuando era niño, siempre quise tener mi vida en Brasil”, declara Unger. Una vez que regreso a Río a la edad de 11 años, Unger comenzó a sentir el peso del prestigio de su abuelo, pero empezó darse cuenta también del poder de su propia creatividad. “Mi madre me leyó la traducción de Benjamín Jowett de la ‘Republica’ de Platón, y este libro estimulo mi imaginación profundamente”, dice Unger. Prontamente luego de su lectura de Platón, Unger comenzó a interesarse tanto por aprender sobre los famosos filósofos como por leer sus escritos.
En 1969, Unger se inscribió en Harvard Law School (Escuela de Derecho de Harvard) pensando que pronto volvería a Brasil para trabajar en leyes y política. Sin embargo, un año después las ofensivas militares en su país resultaron en el arresto de su hermana y de varios de sus amigos. Unger permaneció en Harvard, concentrándose en sus investigaciones y perfeccionando sus filosofías izquierdistas y convirtiéndose en el miembro más joven de la facultad y el único latinoamericano. “Aun cuando proyecto la imagen de alguien que se lanza al mundo apasionadamente”, dice Unger, “siempre he tenido una fuerte tendencia hacia el aislamiento, hacia la teoría”.

Aun cuando Unger se negó a salir a las calles a predicar políticas radicales como muchos de sus compañeros, no fue por falta de pasión. Según un articulo de la revista Lingua Franca publicado en 1999, “Unger estaba filosóficamente predispuesto para oponerse a lo establecido, no como un activista sino como un intelectual”.
Los escritos sobre teoría social de Unger, incluyendo una particularmente juiciosa “alternativa progresiva” al neoliberalismo, están disponibles en su sitio Web del portal Harvard Law. Unger explica en sus escritos que “la característica distintiva más importante de esta alternativa es su insistencia en cambiar, paso a paso y parte por parte, las instituciones con las cuales identificamos las economías de mercado, las democracias y las sociedades civiles libres”.

Tomando Medidas

In el año 2002, Unger consideró postular como candidato a alcalde de Sao Paulo, presentando ideas novedosas tales como la reconstrucción de las favelas, la imposición de fuertes impuestos a los automóviles y una revisión del sistema de transporte publico de la ciudad. “La única verdadera tragedia de la vida burguesa seria si esta no combinara pensamiento y acción”, declaró Unger. Unger ayudo a establecer un movimiento reformista llamado la Alternativa Latinoamericana, que enfatizaba la participación democrática acoplada con políticas favorables para el mercado. Uno de las mayores metas de Unger era ayudar a transformar la vivacidad de la ciudad de Sao Paulo en progreso: “Estéticamente debe ser una de las ciudades más feas del mundo, dijo, “afortunadamente, para los que somos pacientes, es también la más viva”.

Una política de inmigración romántica

Entre las ideas pioneras de Unger, su política de inmigración es tal vez la más interesante. Unger propone establecer libertad de movimiento para todas las personas, y entrega tres razones por qué. Económicamente, esta política crearía una eficiente combinación de personas y recursos; socialmente, la expansión de la libertad de movimiento disminuiría la pobreza; moral y espiritualmente, la libertad de movimiento permitiría a cada persona vivir en el entorno que más le acomode. 

Mientras algunos críticos se han referido a Unger como un “absurdo romántico”, otros admiran su sorprendente visión. El filósofo Michael Rorty escribió que Unger “puede algún día hacer posible un nuevo romance nacional”.

Sueños Amazónicos

Actualmente, Unger es el ministro de asuntos estratégicos del Presidente Brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, a quien anteriormente había denunciado por corrupción. Habiendo tomado tiempo de su puesto como parte de la facultad de la Escuela de Derecho de Harvard, Unger está en una excelente posición para hacer cambios. Unger espera lograr realizar estos cambios a través de una reajuste del foco económico de los sectores internacionales a las pequeñas industrias, ampliando la clase media del país desde abajo y no viceversa.

Al mismo tiempo, Unger ha asumido la responsabilidad de dirigir el desarrollo económico del Selva Tropical Amazónica, a la cual ve como “un grupo de 25 millones de personas”, no simplemente árboles, que necesitan “verdaderas oportunidades económicas”. Dado que Unger trabaja no sólo para proteger la Selva Amazónica sino que también para ayudarla a surgir, la creatividad es absolutamente necesaria. “”Esta es una inmensa frontera de la imaginación”, declaró Unger, “ el país puede reinventarse completamente al cambiar el Amazonas”.
El desafío de Unger está en expandir las reservas naturales del Amazonas y al mismo tiempo construir carreteras y vías ferroviarias para apoyar el crecimiento económico de la región. Un cuando sus responsabilidades parecen ser imposiblemente conflictivas, Unger confía en que los proyectos futuros podrán llevarse a cabo sin necesidad de talar la selva tropical. Unger explica que él y su equipo “rechazamos la noción de que para poder desarrollar necesitamos destruir el Amazonas”.
Muchos ambientalistas han criticado los planes para el desarrollo del Amazonas en Brasil, y en Mayo del 2008 la Ministro de Medio Ambiente Marina Silva renunció, frustrada ante las propuestas para construir carreteras y represas en la región.