La Casa Blanca

niños de la casa blanca
Associated Press
El Presidente John F. Kennedy y la primera dama Jaqueline Kennedy con sus hijos Caroline
y John Jr.

La Casa Blanca: Niños presidenciales notables

noviembre 25, 2008
por Jen O'Neill
Mientras Malia y Sasha Obama anticipan su mudanza a la dirección más famosa de los Estados Unidos, los norteamericanos esperan ansiosamente la nueva energía que las pequeñas de 7 y 10 años traerán consigo. En este artículos, encontrandoDulcinea ofrece un vistazo a la vida de cuento de hadas de los niños en la Casa Blanca que Susan Bales Ford mencionó una vez, y examina algunos de los desafíos que los hijos de presidentes deben enfrentar.
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Tad Lincoln

Cuando Tad Lincoln se mudó a la Casa Blanca a la edad de 7 años, jugueteó entre los corredores del ala oeste con su hermano mayor, Willie, embarcándose en aventura tras aventura. Tad gustaba de disfrazarse de soldado, imitando a los soldados de la Guerra Civil que se paraban en la puerta de su casa para protegerla. Según el sitio Web Everything Lincoln, aun cuando Abraham adoptaba la actitud de “los niños serán niños”, sus colegas consideraban a Tad como un “pequeño diablo”, particularmente luego del infame incidente en el que Tad abrió fuego contra el gabinete del presidente con un cañón de juguete. El Presidente Lincoln alimentó las aventuras de su hijo trayéndole de regalo un par de cabras, que Tad solía montar alrededor de la casa ofendiendo a dignatarios, nobles y otros visitantes de la Casa Blanca.

Los Roosevelt

En 1901, los seis jóvenes miembros del clan de Teddy Roosevelt – y sus mascotas – se mudaron a la Casa Blanca. Juntos, lograron convertir cada rincón de la Casa Blanca en una pieza de juegos: según el sitio Eye Witness to History, “desde el sótano hasta el asta de la bandera en el techo, cada canal, casilla y compartimento fue cuidadosamente investigado.” Los traviesos niños Roosevelt colmaron la paciencia de los empleados de la Casa Blanca jugándoles una serie de bromas, incluyendo pasear a su pony en el ascensor, usar los muebles como trampolines y deslizarse por las escaleras en bandejas.

Los Kennedy

Luego de un periodo de 50 años sin niños residiendo en la Casa Blanca, Caroline Kennedy, de 4 años, y el pequeño John Jr. se convirtieron en los niños más jóvenes que han vivido en la Casa Blanca. Sin embargo, un artículo de CBS informa que tras la fachada de seguridad y comodidad, Jackie Kennedy estaba constantemente preocupada por sus hijos, y decidió incluso “organizar un kindergarten para Caroline dentro de la Casa Blanca.” Siguiendo en ejemplo de su madre, John Jr. frecuentemente se refugiaba debajo del escritorio de su padre en la Oficina Oval mientras trabajaba.

Amy Carter

Danny Miller, escritor de The Huffington Post, proclamó a Amy Carter como su “primera niña de la Casa Blanca favorita” luego de ver su “brillante” e inexpresiva respuesta cuando un reportero le preguntó si tenia algún mensaje para la juventud de Norteamérica y ella respondió simplemente “No.” Amy se negó a abandonar su niñez durante sus años en la Casa Blanca, insistiendo en permanecer como una niña cualquiera. Aun cuando tenia amigos, estaba igual de cómoda ideando sus propios juegos, tales como patinar en la Sala Este o escalar árboles en los jardines de la Casa Blanca. Según Miller, “más que cualquiera de los otros, Amy parecía no haber sido afectada por su experiencia en el foco público”.

Jenna y Barbara Bush

“Mi padre es el presidente”, anunció Jenna Bush en una fiesta en Nueva York, según reportes de New York Magazine. El artículo continuó diciendo que “claramente ambas son hijas de W., al menos del tempestuoso y aventurero joven que W. solía ser.” Este dúo dinámico apenas vivió en la Casa Blanca durante los dos periodos presidenciales de su padre, y ansiosamente abandonaron la política en busca de diversión. Según The Smoking Gun, en más de una ocasión debieron vérselas con la ley, refiriéndose a una serie de “incidentes relacionados con el alcohol”, incluyendo uno en el cual Jenna Bush recibió un emplazamiento judicial por usar una cédula de identidad ajena para pedir licor en un restaurante. Sin embargo, muchos norteamericanos están dispuestos a ser comprensivos, dado que a través de los años las gemelas Bush han crecido ante los ojos del país hasta convertirse en ciudadanas responsables.

Patti Davis, mención honrosa

Vivir en la Casa Blanca puede ser el sueño de todo niño, pero vivir allí tiene su precio; los niños presidenciales están constantemente sometidos al escrutinio y a critica, y serán para siempre parte de la historia de los Estados Unidos. La hija de Ronald Reagan Patti Davis, quien se hizo famosa por su periodo en rehabilitación por uso de drogas, afirma que “cuando uno es parte de una familia pública, existen diferentes estándares. Toda parte de tu vida es accesible.” En una entrevista con la revista Time, Davis explica que luego de abandonar su posición pública en la Casa Blanca, estuvo enojada por un tiempo y escribió una autobiografía sobre su familia, declarando que “aun somos una familia alborotada, y escribí sobre sanar y dejar el pasado ir.” Durante la entrevista en el año 2003, Patti dijo que mientras su padre estaba en su lecho de muerte, ella declaró que “[como familia] seguimos apreciando el hecho de que logramos alejarnos de nuestros viejos campos de batalla para descubrir qué tanto mejor es la paz.”