Grandes de la Literatura

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Associated Press

Grandes de la Literatura: Virginia Woolf, novelista y ensayista

marzo 27, 2009
por Isabel Cowles
Virginia Woolf fue una trascendental figura en el establecimiento de la tradición literaria modernista. Ella y su marido Leonard Woolf vivieron y trabajaron con algunas de las mentes artísticas e intelectuales además importantes de principios del siglo 20, incluyendo a E. M. Forster y John Maynard Keynes. Durante toda su vida, Woolf luchó contra un desorden bipolar que eventualmente le costó la vida.
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Primeros días

Virginia Woolf fue bautizada como Adeline Virginia Stephen en Londres el 25 de enero de 1882. Su padre, el crítico literario Sir Leslie Stephen, educó a Virginia por sí mismo con la ayuda de una extensa biblioteca personal.

Durante la niñez de Virginia, su familia veraneaba en la costa de inglesa; esos viajes tuvieron una importante influencia en su escritura e imaginación. Cuando Virginia tenia 13 años, su madre murió, terminando así con las tradicionales vacaciones familiares en la costa.

Durante su juventud, Woolf comenzó a presentar síntomas de depresión, exacerbados por la muerte de su madre. También recibió abusos sexuales por parte de un hermanastro, lo que probablemente empeoró sus traumas psicológicos.

Luego de la muerte de su padre en 10904, Virginia se mudó con su hermana mayor Vanesa y dos de sus otros hermanos a una casa en Bloomsbury, un barrio en el centro de Londres. La casa se volvió el cuartel general del Grupo de Bloomsbury, un conglomerado de jóvenes artistas y escritores quienes seguían principalmente el estilo modernista, un radical desvío de las tradiciones de la Era Victoriana. En 1912, Virginia se casó con el teórico político Leonard Woolf, un miembro del grupo.

Logros notables

Woolf comenzó a publicar sus novelas en 1915, frecuentemente escribiendo desde la casa de campo de la pareja en las afueras de Londres. Los Woolfs establecieron la imprenta Hogarth Press en 1917, y para 1921, todas as novelas de Virginia Woolf eran publicadas en su propia imprenta. Su colección de cuentos cortos de 1921, “Monday or Tuesday” (“Lunes o Martes”), fue más experimental que sus primeras dos novelas, estableciendo el precedente para sus obras posteriores. Su tercer libro, “Jacob’s Room” (“El Cuarto de Jacob”) de 1922 fue una desviación del estilo de prosa tradicional, utilizando en vez la técnica de corriente de la conciencia.

Dos años después, los Woolfs regresaron permanentemente a Londres, donde Virginia escribió prolíficamente. Sus tres novelas siguientes, “Mrs. Dalloway” (1925), “To the Lighthouse” (“Hacia el Faro”) (1927) y “The Waves” (“Las Olas”) (1931) suelen ser consideradas las obras más canónicas de Virginia Woolf en el estilo modernista.

Durante este periodo, Woolf tuvo una relación lésbica con la escritora Vita Sackville-West, que inspiró la novela semi-biográfica “Orlando” (1928), una historia sobre Sackville-West y su familia. La directora Rally Potter adaptó la novela libremente para una película de 1992.

Woolf fue invitada varias veces a presentar discursos en los colegios femeninos de la Universidad de Cambridge. Estas charlas le permitieron expresar sus creencias feministas y llevaron a la creación de su ensayo feminista “A Room of One’s Own” (“Una Habitación Propia”), publicado en 1929. Esta obra ofrece una visión de las luchas de las escritoras femeninas dentro de una tradición literria masculina, y sigue siendo popular en las universidades hasta el día de hoy.

Los años 30 marcaron un periodo difícil para los Woolfs, debido a las frecuentes recaídas depresivas de Virginia. Sin embargo, siguió publicando novelas, incluyendo “Flush” (1933), la autobiografía de un perro, y “The Years” (“Los Años”) (1937), un drama familiar.

El resto de la historia

En 1941, Virginia Woolf desapareció. Su marido correctamente adivinó que se había ahogado en el Río Ouse, cercano a su casa de campo. Artículos de su vestimenta fueron encontrados a la orilla del río, y su cuerpo fue encontrado unos cuantos días después.

Hoy en día, la condición de Virginia Woolf probablemente seria diagnosticada como desorden bipolar. Sus episodios de depresión severa frecuentemente le impedían trabajar o interactuar con otros y la dejaban añorando la muerte.

En un diario, Woolf una vez describió la escritura como “la única forma de mantenerme a flote.” Añadió que “inmediatamente luego de que dejo de trabajar siento que me estoy hundiendo, profundamente. Y como siempre, siento que si me hundo a lo más profundo encontraré la verdad.”